Miércoles 03 de Diciembre de 2014
Hoy es turno de aplicar el contenido de Historia e
iniciar el proyecto donde vincule las asignaturas de Español, Geografía,
Ciencias Naturales y Educación Artística.
Empecé rescatando los conocimientos previos de los
alumnos acerca de los textos expositivos, pues la maestra del grupo ya había
trabajado esta práctica social del lenguaje con los niños y a pesar de que se
supone que los estudiantes ya debían tener claro que es un texto expositivo,
sus características y estructura, no era así; cuando pedí que me dijeran qué
era un texto expositivo, todos comenzaron a mirarse uno a otro sin dar una sola
respuesta.
Continúe preguntando si ellos creían que un texto
expositivo era igual a un cuento, una novela, una leyenda y me contestaron que
no. Entonces, solicité a los alumnos que sacaran su libro de Español
actividades y buscaran la definición de textos expositivos, un alumno la
encontró y me dijo –en un texto expositivo se muestran de forma neutra y
objetiva determinados hechos o realidades- (esto es lo que decía en el libro),
con base en ello les pregunté, -entonces ¿qué es un texto expositivo?- y me
repetían lo mismo, después les dije que si sabían qué quería decir de forma
objetiva y me contestaron que no.
Con esta situación me di cuenta, que los niños trabajaron
con textos expositivos pero no comprendieron qué son, no reconocieron su
utilidad, no tienen nociones de dónde se pueden utilizar. Fue entonces, cuando
decidí hablarles un poco acerca de ellos, les mencioné que existen diversos
tipos de textos y entre ellos el expositivo que es el que informa acerca de
algún tema con la finalidad de explicarlo a alguien más y agregué que este
texto usa varios recursos como la descripción, narración, argumentación e
incluso conversaciones o diálogos.
Asimismo, es un texto que se estructura por: presentación
o introducción, desarrollo y conclusión y empezamos a hablar que información
debía de ir en cada apartado.
Para continuar, les di tiempo de que leyeran la
información que habían investigado de los ecosistemas terrestres y acuáticos
del mundo y de la flora y fauna del país; les pedí que seleccionaran lo que les
parecía más importante.
El siguiente paso era realizar el primer borrador de su
texto expositivo; previo a este paso, les platiqué que producir un texto
requiere realizar varios borradores y les di ejemplos: cuando queremos elaborar
un dibujo en grande en una cartulina, antes lo diseñamos en una hoja, eso es
elaborar un borrador y muchos empezaron a platicarme sus experiencias con los
borradores o esquemas.
La realidad es que, durante estas jornadas de prácticas
he visualizado que los niños elaboran textos escritos sin borradores, solamente
traspasan a hojas blancas o del cuaderno la información de los libros o la que
investigan.
Debido a esta realidad, fue que se presentaron
dificultades cuando les mencioné, que tenían que elaborar un texto autentico,
lo que significaba que no iban a copiar la información, que plasmarían en la
hoja lo que ellos comprendían o lo que les parecía más importante y en el mismo
explicarían por qué.
Los discentes no podían escribir una palabra que fuera
suya, querían traspasar la información tal cual estaba y aunque les deje claro
que ese escrito no sería su versión final, no lograban empezar su primer
borrador. Me aclamaban un ejemplo, pero sé que cuando hago eso, ellos tienden a
poner lo que les digo, así que en un principio me negué a hacerlo, después cedí,
pero les dije que quien lo pusiera tal cual lo expliqué se lo pondría mal.
Constantemente se acercaban a preguntarme si estaban bien
y les respondía –es su primer borrador tienen derecho a equivocarse, ustedes
identifiquen que les hace falta, yo los revisaré ya que me los entreguen-. El
aspecto que se reflejaba en el rostro de los niños mostraba preocupación,
estrés y desconfianza, ellos querían tener la aprobación del maestro para
avanzar.
Al encontrarnos en esta situación pensé en la lectura
Didáctica de la escritura, cuando el maestro dice: “Yo les exprimía el cerebro
ordenando esto y lo otro, iniciando y parando una actividad detrás de
otra. Era un grupo de soldados que no se
moverían hasta que el sargento lo mandase, No los escuchaba, ni a su trabajo
tampoco. En realidad, no tenía ni idea de lo que hacían. Y, lo peor de todo, no
se responsabilizaban como deberían. Todo dependía de mi”.
Al igual que él muchos profesores le dan más importancia
a la disciplina en el aula o se enfocan en que el alumno realice las
actividades como se les indica, logrando con ello que el estudiante sea
dependiente y no se responsabilice como debería.
Sin duda, en la realidad existen muchos casos de este
tipo y peor aún, los docentes no se dan a la tarea o no se preocupan por
cambiar sus prácticas, continúan haciendo lo mismo porque creen que eso les
funciona.
Por consiguiente, ya que los alumnos terminaron de
elaborar su primer borrador, quise que se relajaran un poco y continuamos
leyendo la antepenúltima lectura del libro de texto. Al abordarla pude analizar
que muchos niños no tienen fluidez y hacen muchas pausas mientras leen e
incluso hay alumnos que deletrean palabras. Aquí se refleja el escaso hábito
que tienen de lectura y escritura, por ello pienso que si los niños dedicaran
mínimamente 30 minutos dos días a la semana los resultados fueran diferentes y
positivos. Coincido con lo que dice la docente encargada del grupo –los niños
requieren apoyo de sus padres para mejorar su lectura y escritura, no es
suficiente lo que leen y escriben en la escuela, es necesario practicar más en
casa-; lamentablemente la mayoría de los padres de familia son personas que
trabajan y dedican poco tiempo a sus hijos y por esta razón podemos ver los
resultados que se obtienen.
Al culminar la lectura, socializamos su contenido y
detecté en pocos alumnos fallas en la comprensión lectora; la mayoría
participaba y comentaba pero había otros que no pronunciaban ni una sola palabra.
Para terminar y que pudieran salir a recreo, solicité a los estudiantes un
dibujo relacionado con la lectura.
El recreo llego a su fin, era tiempo de que trabajara con
Historia, inicié cuestionándolos acerca de Benito Juárez, quién era, qué hizo,
dónde nació…; pero las aportaciones de los discentes fueron muy pobres así que
proseguí leyendo la biografía de éste, al estar leyendo hacia pausas en
aspectos que eran importantes para reforzarlos y darme cuenta si estaban
atentos a lo que leía. Estaban comentando cuando escuché a un niño que decía
–maestra no encuentro la página de donde dice eso-, todos sus compañeros se
encargaron de contestarle –la maestra lo está leyendo de su celular-. El niño
se sorprendió de que fuese así, porque no es común que un profesor les lea
archivos digitales, lo más usual son los libros en físico o lecturas impresas.
Al finalizar la lectura a través del celular, continuamos
leyendo el apartado del libro de Historia página 62, para identificar
semejanzas y diferencias acerca de la información. Esta actividad me permitió
apreciar que la mayoría de los estudiantes tienen la habilidad para discernir
los aspectos irrelevantes de los relevantes, pero la dificultad se presentó en
el momento de llevar a cabo la última dinámica que consistía en elaborar una
historieta.
Claro, antes de iniciarla me di a la tarea de rescatar
los conocimientos previos de los discentes acerca de la historieta, inicié
preguntando: ¿alguien ha hecho una historieta? y las respuestas de la mayoría
fue –no-; ¿han visto alguna historieta, en libros, periódicos e internet? en
esta interrogante ya hubo más participaciones, los infantes me dieron ejemplos
que han visualizado en diversas fuentes, la más usual fue de la red social
Facebook.
Este cuestionamiento, me dio paso para rescatar algunos
elementos que conforman la historieta, como son: personajes, viñetas, escenas,
narrador, lugar, suceso…; dejando claro éstos, indiqué al grupo que deberían
elaborar una, pero representando los acontecimientos de la información de
Benito Juárez y los liberales.
El tiempo se agotó y era turno de la clase de Educación
Física, motivo por el cual tuve que suspender la actividad y asignárselas de
tarea.
Como ya había acordado jugar con ellos, salimos juntos a
la cancha deportiva; iba dispuesta a aplicar las actividades de la secuencia
didáctica de educación física, pero tuve que realizar un cambio pues los niños
me propusieron jugar futbeis, admito que nunca lo había jugado y se los
comenté, éstos me dijeron que me
enseñaban, así que accedí, pues nos serviría para convivir como grupo y ellos
se darían cuenta que no siempre la maestra es la que enseña y que ellos también
pueden hacerlo.
Iniciaron explicándome en qué consistía y cómo se jugaba
este deporte, después me dieron ejemplos de cómo hacerlo y a pesar de que no
sabía jugar, tuve la disposición de hacerlo, porque siempre es bueno aprender
algo nuevo y este día aprendería algo de los alumnos, ellos serían mis
maestros.
Los niños siempre me estaban motivando, estaban animados
y contentos porque estaba jugando con ellos, hacia algo mal y me decían –no
importa maestra, lo está haciendo bien-, todo el tiempo estuvieron pendientes
para no pegarme con la pelota y cuando era mi turno, uno se colocaba por un
lado de mí y me iba indicando lo que debía hacer.
Simplemente no existen palabras para describir lo que
sentí en esos momentos cuando mis alumnos me estaban enseñando a jugar futbeis,
lograron que me sintiera niña de nuevo, me contagiaron con su inocencia, buen
espíritu y niñez. Cuando lograba avanzar a una base sentía emoción, alegría y
creo que no fui mala alumna.
Ah y por supuesto el equipo del que forme parte ganó,
pero fue porque el grupo tuvo buena participación y convivencia, a pesar de que
los niños me decían –maestra, sin usted no hubiéramos ganado- sé que no es
cierto en su totalidad, aunque el mérito fue de todos, ya que éramos un equipo
y debíamos ayudarnos.
Esta actividad no estaba planeada, pero resultó mejor que
las actividades que tenía diseñadas, hoy aprendimos a trabajar
colaborativamente y en competencia, hoy aprendí de ellos y recupere una parte
que había perdido de mi infancia.
¡Hoy tuve un excelente cierre de jornada laboral!
No hay comentarios:
Publicar un comentario