martes, 13 de enero de 2015

Diario de clase

Miércoles 03 de Diciembre de 2014

Hoy es turno de aplicar el contenido de Historia e iniciar el proyecto donde vincule las asignaturas de Español, Geografía, Ciencias Naturales y Educación Artística.

Empecé rescatando los conocimientos previos de los alumnos acerca de los textos expositivos, pues la maestra del grupo ya había trabajado esta práctica social del lenguaje con los niños y a pesar de que se supone que los estudiantes ya debían tener claro que es un texto expositivo, sus características y estructura, no era así; cuando pedí que me dijeran qué era un texto expositivo, todos comenzaron a mirarse uno a otro sin dar una sola respuesta.

Continúe preguntando si ellos creían que un texto expositivo era igual a un cuento, una novela, una leyenda y me contestaron que no. Entonces, solicité a los alumnos que sacaran su libro de Español actividades y buscaran la definición de textos expositivos, un alumno la encontró y me dijo –en un texto expositivo se muestran de forma neutra y objetiva determinados hechos o realidades- (esto es lo que decía en el libro), con base en ello les pregunté, -entonces ¿qué es un texto expositivo?- y me repetían lo mismo, después les dije que si sabían qué quería decir de forma objetiva y me contestaron que no.

Con esta situación me di cuenta, que los niños trabajaron con textos expositivos pero no comprendieron qué son, no reconocieron su utilidad, no tienen nociones de dónde se pueden utilizar. Fue entonces, cuando decidí hablarles un poco acerca de ellos, les mencioné que existen diversos tipos de textos y entre ellos el expositivo que es el que informa acerca de algún tema con la finalidad de explicarlo a alguien más y agregué que este texto usa varios recursos como la descripción, narración, argumentación e incluso conversaciones o diálogos.

Asimismo, es un texto que se estructura por: presentación o introducción, desarrollo y conclusión y empezamos a hablar que información debía de ir en cada apartado.

Para continuar, les di tiempo de que leyeran la información que habían investigado de los ecosistemas terrestres y acuáticos del mundo y de la flora y fauna del país; les pedí que seleccionaran lo que les parecía más importante.

El siguiente paso era realizar el primer borrador de su texto expositivo; previo a este paso, les platiqué que producir un texto requiere realizar varios borradores y les di ejemplos: cuando queremos elaborar un dibujo en grande en una cartulina, antes lo diseñamos en una hoja, eso es elaborar un borrador y muchos empezaron a platicarme sus experiencias con los borradores o esquemas.

La realidad es que, durante estas jornadas de prácticas he visualizado que los niños elaboran textos escritos sin borradores, solamente traspasan a hojas blancas o del cuaderno  la información de los libros o la que investigan.

Debido a esta realidad, fue que se presentaron dificultades cuando les mencioné, que tenían que elaborar un texto autentico, lo que significaba que no iban a copiar la información, que plasmarían en la hoja lo que ellos comprendían o lo que les parecía más importante y en el mismo explicarían por qué.

Los discentes no podían escribir una palabra que fuera suya, querían traspasar la información tal cual estaba y aunque les deje claro que ese escrito no sería su versión final, no lograban empezar su primer borrador. Me aclamaban un ejemplo, pero sé que cuando hago eso, ellos tienden a poner lo que les digo, así que en un principio me negué a hacerlo, después cedí, pero les dije que quien lo pusiera tal cual lo expliqué se lo pondría mal.

Constantemente se acercaban a preguntarme si estaban bien y les respondía –es su primer borrador tienen derecho a equivocarse, ustedes identifiquen que les hace falta, yo los revisaré ya que me los entreguen-. El aspecto que se reflejaba en el rostro de los niños mostraba preocupación, estrés y desconfianza, ellos querían tener la aprobación del maestro para avanzar.

Al encontrarnos en esta situación pensé en la lectura Didáctica de la escritura, cuando el maestro dice: “Yo les exprimía el cerebro ordenando esto y lo otro, iniciando y parando una actividad detrás de otra.  Era un grupo de soldados que no se moverían hasta que el sargento lo mandase, No los escuchaba, ni a su trabajo tampoco. En realidad, no tenía ni idea de lo que hacían. Y, lo peor de todo, no se responsabilizaban como deberían. Todo dependía de mi”.

Al igual que él muchos profesores le dan más importancia a la disciplina en el aula o se enfocan en que el alumno realice las actividades como se les indica, logrando con ello que el estudiante sea dependiente y no se responsabilice como debería.

Sin duda, en la realidad existen muchos casos de este tipo y peor aún, los docentes no se dan a la tarea o no se preocupan por cambiar sus prácticas, continúan haciendo lo mismo porque creen que eso les funciona.

Por consiguiente, ya que los alumnos terminaron de elaborar su primer borrador, quise que se relajaran un poco y continuamos leyendo la antepenúltima lectura del libro de texto. Al abordarla pude analizar que muchos niños no tienen fluidez y hacen muchas pausas mientras leen e incluso hay alumnos que deletrean palabras. Aquí se refleja el escaso hábito que tienen de lectura y escritura, por ello pienso que si los niños dedicaran mínimamente 30 minutos dos días a la semana los resultados fueran diferentes y positivos. Coincido con lo que dice la docente encargada del grupo –los niños requieren apoyo de sus padres para mejorar su lectura y escritura, no es suficiente lo que leen y escriben en la escuela, es necesario practicar más en casa-; lamentablemente la mayoría de los padres de familia son personas que trabajan y dedican poco tiempo a sus hijos y por esta razón podemos ver los resultados que se obtienen.

Al culminar la lectura, socializamos su contenido y detecté en pocos alumnos fallas en la comprensión lectora; la mayoría participaba y comentaba pero había otros que no pronunciaban ni una sola palabra. Para terminar y que pudieran salir a recreo, solicité a los estudiantes un dibujo relacionado con la lectura.

El recreo llego a su fin, era tiempo de que trabajara con Historia, inicié cuestionándolos acerca de Benito Juárez, quién era, qué hizo, dónde nació…; pero las aportaciones de los discentes fueron muy pobres así que proseguí leyendo la biografía de éste, al estar leyendo hacia pausas en aspectos que eran importantes para reforzarlos y darme cuenta si estaban atentos a lo que leía. Estaban comentando cuando escuché a un niño que decía –maestra no encuentro la página de donde dice eso-, todos sus compañeros se encargaron de contestarle –la maestra lo está leyendo de su celular-. El niño se sorprendió de que fuese así, porque no es común que un profesor les lea archivos digitales, lo más usual son los libros en físico o lecturas impresas.

Al finalizar la lectura a través del celular, continuamos leyendo el apartado del libro de Historia página 62, para identificar semejanzas y diferencias acerca de la información. Esta actividad me permitió apreciar que la mayoría de los estudiantes tienen la habilidad para discernir los aspectos irrelevantes de los relevantes, pero la dificultad se presentó en el momento de llevar a cabo la última dinámica que consistía en elaborar una historieta.

Claro, antes de iniciarla me di a la tarea de rescatar los conocimientos previos de los discentes acerca de la historieta, inicié preguntando: ¿alguien ha hecho una historieta? y las respuestas de la mayoría fue –no-; ¿han visto alguna historieta, en libros, periódicos e internet? en esta interrogante ya hubo más participaciones, los infantes me dieron ejemplos que han visualizado en diversas fuentes, la más usual fue de la red social Facebook.

Este cuestionamiento, me dio paso para rescatar algunos elementos que conforman la historieta, como son: personajes, viñetas, escenas, narrador, lugar, suceso…; dejando claro éstos, indiqué al grupo que deberían elaborar una, pero representando los acontecimientos de la información de Benito Juárez y los liberales.

El tiempo se agotó y era turno de la clase de Educación Física, motivo por el cual tuve que suspender la actividad y asignárselas de tarea.

Como ya había acordado jugar con ellos, salimos juntos a la cancha deportiva; iba dispuesta a aplicar las actividades de la secuencia didáctica de educación física, pero tuve que realizar un cambio pues los niños me propusieron jugar futbeis, admito que nunca lo había jugado y se los comenté,  éstos me dijeron que me enseñaban, así que accedí, pues nos serviría para convivir como grupo y ellos se darían cuenta que no siempre la maestra es la que enseña y que ellos también pueden hacerlo.

Iniciaron explicándome en qué consistía y cómo se jugaba este deporte, después me dieron ejemplos de cómo hacerlo y a pesar de que no sabía jugar, tuve la disposición de hacerlo, porque siempre es bueno aprender algo nuevo y este día aprendería algo de los alumnos, ellos serían mis maestros.

Los niños siempre me estaban motivando, estaban animados y contentos porque estaba jugando con ellos, hacia algo mal y me decían –no importa maestra, lo está haciendo bien-, todo el tiempo estuvieron pendientes para no pegarme con la pelota y cuando era mi turno, uno se colocaba por un lado de mí y me iba indicando lo que debía hacer.

Simplemente no existen palabras para describir lo que sentí en esos momentos cuando mis alumnos me estaban enseñando a jugar futbeis, lograron que me sintiera niña de nuevo, me contagiaron con su inocencia, buen espíritu y niñez. Cuando lograba avanzar a una base sentía emoción, alegría y creo que no fui mala alumna.

Ah y por supuesto el equipo del que forme parte ganó, pero fue porque el grupo tuvo buena participación y convivencia, a pesar de que los niños me decían –maestra, sin usted no hubiéramos ganado- sé que no es cierto en su totalidad, aunque el mérito fue de todos, ya que éramos un equipo y debíamos ayudarnos.

Esta actividad no estaba planeada, pero resultó mejor que las actividades que tenía diseñadas, hoy aprendimos a trabajar colaborativamente y en competencia, hoy aprendí de ellos y recupere una parte que había perdido de mi infancia.


¡Hoy tuve un excelente cierre de jornada laboral!


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